domingo, 27 de noviembre de 2011

Los 21 preceptos Camino a la felicidad Escrito por L. Ronald Hubbard

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Los 21 preceptos Camino a la felicidad 
Escrito por L. Ronald Hubbard

  Misión
Restablecer valores morales en la sociedad venezolana, para elevar el nivel de conciencia ética y facilitar acuerdos básicos de sentido común, así promover la participación ciudadana responsable en todas las instancias de la vida individual y social.

Visión
Ser una fundación viable, centro de referencia en la formación de valores morales en todos los sectores de la sociedad venezolana e hispanoparlante.

Objetivo
Diseñar y desarrollar proyectos, programas con fines pedagógico, preventivos, informativos de apoyo, rehabilitaciones, capacitación y formación en valores. Con el fin de contribuir al desarrollo integral de los venezolanos y fortalecer la corresponsabilidad ciudadana de la sociedad civil.

LA FELICIDAD
La verdadera alegría y felicidad son valiosas.
Si no sobrevivimos, no podemos lograr alegría y felicidad.
Es difícil tratar de sobrevivir en una sociedad caótica , deshonesta y que por lo general es inmoral
 Cualquier persona o grupo trata de obtener de la vida tanto placer como le sea posible y de estar tan libre de dolor como le sea posible.
Tu propia supervivencia puede estar amenazada por las malas acciones de quienes te rodean.
Tu propia felicidad puede volverse tragedia y pesar a causa de la deshonestidad y mala conducta de otros.
Estoy seguro de que puedes recordar ejemplos en que esto realmente sucedió. Tales injusticias reducen tu supervivencia y dañan tu felicidad.
Eres importante para otras personas. Te escuchan. Puedes influir en otros.
La felicidad o infelicidad de otras personas a quienes podrías nombrar es importante para ti.
Usando este libro y sin que te sea muy difícil, puedes ayudarles a sobrevivir y a llevar vidas más felices.
Aunque nadie puede garantizar que otra persona pueda ser feliz, se pueden mejorar sus posibilidades de supervivencia y felicidad. Y al mejorarse las de ellos, también las tuyas se mejorarán.
Tienes el poder de señalar el camino a una vida menos peligrosa y más feliz.

1. felicidad: una condición o estado de bienestar, satisfacción, placer; existencia alegre, placentera, sin problemas; la reacción a que le sucedan a uno cosas agradables.
2. caótica: que tiene el carácter o la naturaleza de desorden o confusión total.
3. inmoral: que no es moral; que no sigue prácticas adecuadas de conducta; que no hace lo correcto; que no tiene el concepto de buena conducta.
   
1. CUIDA DE TI MISMO.

1-1. Recibe cuidado cuando estés  enfermo.
Cuando la gente se enferma, incluso cuando tiene enfermedades contagiosas, a menudo no se aísla de los demás ni busca el tratamiento adecuado. Como fácilmente puedes ver, esto tiende a ponerte en peligro. Insiste en que una persona tome las precauciones apropiadas y reciba la debida atención cuando esté enferma.
1-2. Mantén limpio tu cuerpo.
Las personas que no se bañan o no se lavan las manos con regularidad, pueden ser portadoras de gérmenes. Te ponen en peligro. Tienes todo el derecho de insistir que las personas se bañen con regularidad y se laven las manos. Es inevitable que alguien se ensucie al trabajar o al hacer ejercicio. Haz que después se asee.
1-3. Protege tus dientes.
Se ha dicho que si uno se cepilla los dientes después de cada comida, nunca sufrirá de caries. Esto o masticar chicle después de cada comida ayuda a defender a los demás de enfermedades orales y mal aliento. Sugiere a otros que protejan sus dientes.
1-4. Aliméntate adecuadamente.
Las personas que no se alimentan adecuadamente no son de gran ayuda ni para ti ni para ellas mismas. Tienden a tener un nivel bajo de energía. A veces se ponen de mal humor. Se enferman con más facilidad. No se necesitan dietas extrañas para alimentarse adecuadamente, pero sí es necesario que uno coma alimentos nutritivos con regularidad.
1-5. Descansa.
Aunque muchas veces a lo largo de la vida nos vemos obligados a trabajar a horas en que normalmente ya estaríamos dormidos, una persona que en general no logra descansar adecuadamente puede convertirse en una carga para los demás. Las personas cansadas no están alerta. Pueden cometer errores. Sufren accidentes. Justo cuando las necesitas pueden dejarte toda la carga de trabajo. Ponen en peligro a los demás. Insiste en que la gente que no descansa apropiadamente, lo haga.
 2. SÉ MODERADO. (1)
2-1. No uses drogas dañinas.
Las personas que usan drogas no siempre perciben el mundo real que está frente a ellas. No están realmente ahí. En una carretera, en encuentros casuales, en casa, estas personas pueden ser muy peligrosas para ti. La gente erróneamente cree que “se siente mejor”, que “actúa mejor” o que “sólo es feliz” cuando está bajo el efecto de las drogas. Esto sólo es otro engaño. Tarde o temprano las drogas destruirán físicamente a la persona. Desanima a las personas del uso de drogas. Cuando lo estén haciendo, anímalas a que busquen ayuda para que dejen de usarlas.
2-2. No tomes alcohol en exceso.
Las personas que toman alcohol no están alerta. El alcohol deteriora su habilidad para reaccionar, incluso cuando les parece que están más alerta gracias a él. El alcohol tiene cierto valor medicinal. Pero se puede dar a esto una importancia exagerada. No permitas que alguien que ha estado bebiendo te lleve en automóvil o en avión. La bebida puede cobrar vidas de muchas maneras. Un poco de licor es suficiente; no permitas que el exceso termine en infelicidad o muerte. Impide (2) que la gente beba en exceso.
Al observar los puntos anteriores,
uno se vuelve físicamente más apto
para disfrutar la vida.

1. moderado: que no llega a extremos, que no se excede, que controla su apetito.
2. impide: detén o desanima.

  3. NO SEAS PROMISCUO. (1)
El sexo es el medio por el cual la raza humana se proyecta hacia el futuro a través de los hijos y la familia. El sexo puede proporcionar mucho placer y felicidad: la naturaleza lo planeó de esa manera para que así pudiera continuar la especie. Pero su mal uso o abuso acarrea graves castigos y sanciones: la naturaleza también parece haberlo planeado en esa forma.
3-1. Sé fiel a tu compañero sexual.
La infidelidad por parte de un compañero sexual puede reducir en gran medida la supervivencia de una persona. La historia y los periódicos abundan en ejemplos sobre la violencia de las pasiones humanas despertadas por la infidelidad. La “culpa” es un mal menor. Los celos y la venganza son los monstruos mayores: nunca se sabe cuándo despertarán. Está muy bien hablar de “ser civilizado”, “desinhibido” y “comprensivo”, pero nada de lo que digas remediará las vidas arruinadas. El “sentido de culpa” nunca será tan doloroso como una puñalada por la espalda o vidrio molido en la sopa.
Además, está el aspecto de la salud. Si no insistes en la fidelidad de tu compañero sexual te estás arriesgando a contraer enfermedades. Durante un periodo muy breve se dijo que todas las enfermedades sexuales estaban bajo control. Este ya no es el caso si es que lo fue alguna vez. Hoy en día existen variedades incurables de esas enfermedades.
Los problemas de mala conducta sexual no son nuevos. La poderosa religión budista en la India se desvaneció en el siglo séptimo. Según sus propios historiadores, la causa fue la promiscuidad sexual en sus monasterios. En épocas más modernas, cuando la promiscuidad sexual se generaliza en una organización comercial o de cualquier otra clase, puede advertirse que la organización fracasa. No importa qué tan civilizadas sean sus discusiones sobre este tema, las familias se hacen añicos al enfrentar la infidelidad.
El impulso del momento se puede volver el pesar de toda una vida. Inculca esto en aquellos que te rodean, y protege tu salud y tu placer.

El sexo es un gran paso en
el camino a la felicidad y a la alegría.
No tiene nada de malo si
se practica con fidelidad
y decencia.
1. promiscuo: que tiene relaciones sexuales casuales, al azar.
    
4. AMA Y AYUDA A LOS NIÑOS.
Los niños de hoy serán la civilización del mañana. Traer a un hijo al mundo de hoy es casi lo mismo que meterlo en la jaula de un tigre. Los niños no pueden manejar su entorno (1) y carecen de verdaderos recursos. Necesitan amor y ayuda para tener éxito.
Es un problema delicado a discutir. Existen casi tantas teorías sobre la forma de educar a un hijo, o sobre la forma de no hacerlo, como existen padres. Sin embargo si alguien lo hace mal puede causar mucho dolor y hasta podría complicar sus años venideros. Algunas personas tratan de educar a sus hijos en la misma forma en que las educaron a ellas, otras intentan exactamente lo opuesto, y muchas otras se adhieren a la idea de que a los hijos sólo se les debería dejar crecer por sí mismos. Nada de esto garantiza el éxito. El último método se basa en la idea materialista (2) de que el desarrollo de un niño es paralelo a la historia evolucionista (3) de la raza; que en alguna forma mágica e inexplicable, los “nervios” del niño “madurarán” a medida que crece y el resultado será un adulto moral(4) y de comportamiento ejemplar. Aunque la teoría se desmiente fácilmente; basta hacer notar la numerosa población criminal cuyos nervios, de alguna manera, no maduraron; es una forma perezosa de educar a los niños y tiene cierta popularidad. Esto no se hará cargo del futuro de la civilización, ni de tus años de vejez.
Un niño se parece un poco a una pizarra en blanco. Si escribes algo erróneo en ella, dirá cosas erróneas. Pero a diferencia de una pizarra, un niño puede empezar a escribir por su cuenta: el niño tiende a escribir lo que ya se ha escrito. El problema se complica por el hecho de que aunque la mayoría de los niños son capaces de ser muy honestos, unos cuantos nacen dementes y, en la actualidad, algunos incluso nacen drogadictos: pero tales casos son muy raros.
No ayuda tratar de “comprar” al niño con una cantidad abrumadora de juguetes y posesiones o sofocarlo y protegerlo: el resultado puede ser nefasto.
Uno tiene que decidir en qué quiere que se convierta el niño: esto se modifica por varios factores: (a) lo que el niño básicamente puede llegar a ser debido a su naturaleza y a su potencial inherentes; (b) lo que el propio niño realmente quiere llegar a ser; (c) lo que uno quiere que el niño llegue a ser; (d) los recursos disponibles. Pero recuerda que cualquiera que sea el resultado, el niño no sobrevivirá bien a menos que, finalmente, llegue a tener confianza en sí mismo y sea muy moral. De lo contrario, es probable que el producto final sea un riesgo para todos, incluyendo al niño.
Cualquiera que sea el afecto que se tenga por el niño, recuerda que a la larga, no podrá sobrevivir bien si no se le pone en el camino a la supervivencia. No será accidental que el niño actúe mal: la sociedad contemporánea está hecha a la medida para que el niño fracase.
Será de gran ayuda para el niño si logras que comprenda los preceptos (5) que contiene este libro y esté de acuerdo en seguirlos.
Lo que sí funciona es sencillamente tratar de ser amigo del niño. Es una gran verdad que un niño necesita amigos. Trata de averiguar cuál es realmente el problema del niño y, sin destruir sus propias soluciones, trata de ayudarle a resolverlo. Observa a los niños, y esto se aplica incluso a los bebés. Escucha lo que te digan sobre su vida. Deja que ellos ayuden; si no los dejas, se sentirán abrumados por el sentido de obligación (6) que entonces tienen que reprimir.
Será de gran ayuda para el niño si logras que comprenda este camino a la felicidad, que esté de acuerdo con él y que lo siga. Podría tener un efecto enorme en la supervivencia del niño; y en la tuya.
Es un hecho que a un niño no le va bien sin amor. La mayoría de los niños lo tienen en abundancia para corresponder a él.
En la ruta del camino a la felicidad está
el amar y  ayudar a los niños desde la primera infancia  hasta que llegan al borde de la edad adulta.

1. entorno: lo que rodea a alguien; las cosas materiales a su alrededor; el área en que vive; los seres vivos, los objetos, espacios y fuerzas con las que vive ya sean cercanas o lejanas.
2. materialista: relacionado con la opinión de que lo único que existe es la materia física.
3. evolucionista: relacionado con una teoría muy antigua, de que todas  las plantas y los animales se desarrollaron a partir de formas más simples y fueron moldeados por su medio ambiente en lugar de ser planeados o creados.
4. moral: capaz de diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto en la conducta; que decide y actúa de acuerdo a esa
comprensión.
5. precepto: regla o declaración que aconseja o establece un principio o principios; curso de acción acerca de la conducta; instrucción que se entiende como reglamento o regla de conducta.
6. obligación: la condición o el hecho de deber algo a otro por objetos, favores o servicios recibidos.
  5. HONRA Y AYUDA A TUS PADRES.
Desde el punto de vista de un hijo, los padres son a veces difíciles de entender.
Hay diferencias entre generaciones. Pero esto en realidad no es una barrera. Cuando se es débil, es una tentación refugiarse en subterfugios y mentiras: y esto es lo que crea el muro.
Los hijos pueden reconciliar sus diferencias con sus padres. Antes de que empiecen los gritos, se puede al menos, tratar de hablar con calma. Si el hijo es franco y honesto, es inevitable que su petición llegue. Con frecuencia es posible lograr un arreglo (2) que ambas partes comprenden y con el que puedan estar de acuerdo. No siempre es fácil llevarse bien con los demás, pero deberíamos intentarlo.
Uno no puede descartar el hecho de que los padres casi siempre actúan a partir de un deseo muy grande de hacer lo que ellos creen que es mejor para un hijo.
Los hijos están en deuda con sus padres por haberlos criado; si así lo hicieron. Aunque algunos padres son tremendamente independientes y no aceptarían nada a cambio por esa obligación, es un hecho que a menudo llega el momento en que corresponde a la generación más joven cuidar de sus padres.
A pesar de todo, uno debe recordar que son los únicos padres que tiene. Y por ser sus padres y sin importar qué haya sucedido, debe honrarlos y ayudarlos.
El camino a la felicidad incluye
tener buenas relaciones con nuestros padres
o con aquellos que nos criaron.
1. honrar: mostrar respeto; tratar con deferencia y cortesía.15. 2.Arreglo: una conciliación de diferencias en la cual cada parte cede en algún punto mientras retiene otros, alcanzando de esta manera un mutuo acuerdo.

 6. Da un Buen Ejemplo.(1)
Es mucha la gente en la que uno influye.(2) Esta influencia(3) puede ser buena o mala.
Si uno conduce su vida observando estos consejos, está dando buen ejemplo.
Los que nos rodean no pueden evitar que nuestras acciones influyan en ellos, sin importar lo que digan.
Si alguien está tratando de desanimarte, lo está haciendo porque realmente quiere perjudicarte, o porque está buscando su propio beneficio. En el fondo, te respetará.
Tus probabilidades de supervivencia irán mejorando a la larga, pues otros, influenciados, se volverán menos amenazantes. Existen otros beneficios.
No subestimes el efecto que puedes producir en otros, con sólo mencionar estas cosas y dar buen ejemplo por tu propio derecho.
El camino a la felicidad
requiere que uno dé buen
ejemplo a los demás.

1. ejemplo: alguien o algo digno de imitación o duplicación, un patrón, un modelo.
2. influye: tiene un efecto sobre algo o alguien.
3. influencia: el efecto resultante.
  
 7. BUSCA VIVIR CON LA VERDAD. (1)
Los datos falsos pueden causar que uno cometa errores estúpidos. Incluso pueden impedir que uno asimile datos verdaderos.
Podemos resolver los problemas de la existencia únicamente cuando poseemos datos verdaderos.
Si nos mienten quienes nos rodean, nos inducen a cometer errores y se reduce nuestro potencial de supervivencia.
Los datos falsos pueden provenir de muchas fuentes: académicas, sociales, profesionales.
Muchas personas quieren que creas algo sólo por que eso conviene a sus propios fines.
Lo que es verdad, es lo que es verdad para ti.
Nadie tiene derecho a imponerte datos y ordenarte que los creas o sufras las consecuencias. Si no es verdad para ti, no es verdad.
Juzga las cosas por ti mismo, acepta lo que es verdad para ti y descarta lo demás. Nadie es más infeliz que aquel que trata de vivir en un caos de mentiras.
7-1. No digas mentiras dañinas. (2)
Las mentiras dañinas son producto del miedo, la malicia y la envidia. Pueden impulsar a la gente a acciones desesperadas. Pueden arruinar vidas. Crean una especie de trampa en la que puede caer tanto el que las dice como el que las recibe. Pueden producir un caos interpersonal y social. Muchas guerras se iniciaron a causa de mentiras dañinas.
Uno debería aprender a detectarlas y rechazarlas.
7-2. No des falso testimonio.
Son considerables los castigos relacionados con prestar juramento o atestiguar “hechos” falsos; se le llama “perjurio”: se castiga con rigor.

El camino a la felicidad
sigue la ruta de la verdad.

1. verdad: lo que está de acuerdo con los hechos y observaciones; respuestas lógicas que son el resultado de examinar todos los hechos y datos; una
conclusión que se basa en evidencia no influida por deseos, autoridades o prejuicios; un hecho inevitable (que no se puede evadir) sin importar cómo se llegó a él.
2. mentira: afirmación o información falsa que se presenta deliberadamente como cierta; falsedad; todo lo que se hace con la intención de engañar o de dar una impresión equivocada.
   
8. NO ASESINES. (1)
La mayoría de las razas, desde los tiempos más antiguos hasta el presente, han prohibido el asesinato y lo han castigado con rigor. A veces esto se ha ampliado y se ha dicho: “No matarás”, pero en una traducción posterior se encontró que dice: “No asesinarás”.
Hay una gran diferencia entre esas dos palabras “matar” y “asesinar”. Una prohibición de matar en general excluiría la defensa propia; tendería a hacer ilegal el hecho de matar a una serpiente cuando se está enroscando para morder a un bebé; pondría a toda una raza a dieta de vegetales. Estoy seguro de que puedes ver muchos ejemplos de las dificultades que surgen de la prohibición de matar.
“Asesinar” es algo totalmente distinto. Por definición significa: “Acción de matar ilegalmente a uno (o a más), seres humanos realizada por otro,
especialmente con malicia y premeditación”. Se puede ver con facilidad que en esta era de armas violentas, el asesinato sería demasiado fácil. No podríamos vivir en una sociedad en la que nosotros, nuestra familia o nuestros amigos, estuviéramos a merced de cualquiera que se dedique a privar de la vida con indiferencia.
Con toda justicia, el asesinato tiene la prioridad más alta en la prevención y en el desagravio social.
El estúpido, el perverso y el demente buscan resolver sus problemas reales o imaginarios con el asesinato. Y se sabe que asesinan sin razón alguna.
Respalda e impulsa cualquier programa que haya demostrado ser eficaz para resolver esta amenaza a la Humanidad. Tu propia supervivencia podría depender de ello.
El camino a la felicidad
no incluye asesinar o que
tus amigos, tu familia o tú mismo
sean asesinados.

1. asesinar: matar ilegalmente a uno o más seres humanos, especialmente con malicia y premeditación (que antes del hecho, se tiene la intención de
cometerlo).
  9. NO HAGAS NADA ILEGAL.
Los “actos ilegales” son los que están prohibidos por reglas oficiales o por la ley. Estas provienen de los gobernantes, los cuerpos legislativos y los jueces. Usualmente se describen en códigos de leyes. En una sociedad bien ordenada, se publican y se dan a conocer en forma general. En una sociedad confusa, y con frecuencia acosada por el crimen, uno tiene que consultar a un abogado o estar especialmente entrenado para conocerlas todas: este tipo de sociedad le dirá a uno que “la ignorancia no es excusa para quebrantar la ley”.
Sin embargo, cualquier miembro de la sociedad, ya sea joven o viejo, tiene la responsabilidad de saber qué se considera una “acción ilegal” en esa sociedad. Se le puede preguntar a la gente, existen bibliotecas donde esto se puede investigar.
Una “acción ilegal” no es desobediencia a alguna orden casual como “vete a la cama”. Es una acción, que si se hace, puede tener como resultado un castigo por parte de los tribunales y el Estado, ser expuesto al escarnio(1) público por la maquinaria de propaganda (2) del Estado, multas e incluso encarcelamiento.
Cuando hacemos algo ilegal, leve o grave, nos exponemos a un ataque del Estado. No importa si nos atrapan o no, cuando cometemos una acción ilegal, debilitamos nuestras propias defensas.
Casi todo lo que vale la pena lograr, a menudo se puede llevar a cabo en una forma perfectamente legal.
La ruta “ilegal” es un atajo peligroso que ocasiona pérdidas de tiempo. Por lo general resulta que las supuestas “ventajas” de cometer actos ilegales no valen la pena.
El Estado y el gobierno tienden a ser una máquina que en cierto grado no piensa. Existen y funcionan según las leyes y los códigos de leyes. Están diseñados para eliminar la ilegalidad a través de sus conductos. Como tales, pueden ser un enemigo implacable (3),inflexible (4) en lo que se relaciona con los “actos ilegales”. Lo correcto y lo incorrecto de los hechos no cuenta ante la ley y los códigos de leyes. Sólo cuentan las leyes.
Cuando percibas o descubras que quienes te rodean están cometiendo “actos ilegales” deberías hacer todo lo posible por disuadirlos. Tú mismo, aun no siendo parte de ellos, podrías sufrir debido a eso. El contador de la empresa falsifica los libros de contabilidad: en cualquier conmoción que se produzca, la empresa podría quebrar y perderías tu empleo. Tales casos pueden afectar nuestra supervivencia en gran medida.
Como miembro de cualquier grupo sujeto a leyes, alienta la publicación precisa de esas leyes, para que puedan ser conocidas. Apoya cualquier esfuerzo político legal que reduzca, aclare y codifique las leyes que se aplican a ese grupo. Apoya firmemente el principio de que todos los hombres son iguales ante la ley, un principio que en su propio tiempo y lugar (los días tiránicos (5) de la aristocracia (6)) fue uno de los avances sociales más grandes de la historia de la humanidad y no se le debe perder de vista.
Asegúrate de que se informe a los niños y a la gente lo que es “legal” y lo que es “ilegal” y hazles saber, aunque sólo sea frunciendo el ceño, que no apruebas los “actos ilegales”.
Sin embargo, quienes las cometen, incluso cuando “se salgan con la suya”, son débiles ante el poder del Estado.
El camino a la felicidad
no incluye el miedo
a ser descubierto.

1. escarnio: burla o muestra de desprecio grosera y muy humillante.
2. propaganda: información o rumores esparcidos para promover la causa propia o dañar la de otro, a menudo sin tomar en cuenta la verdad; la introducción de mentiras en la prensa o en la radio y en la televisión para que cuando llegue dada persona a juicio se le encuentre culpable; la acción de dañar con falsedades la reputación de una persona para que no se le escuche. (Un propagandista es una persona o grupo que hace, produce o practica la propaganda).
3. implacable: firme; que no es posible tranquilizarlo, calmarlo o agradarle; despiadado, inflexible.
4. inflexible: duro, que no cede; inconmovible, algo que no se quebrantará, insistente; que rehúsa cualquier otra opinión, que no se rinde ante nada.
5. tiránico: caracterizado por el uso cruel, injusto y absoluto del poder;
aplastante; opresor; duro; severo.
6. aristocracia: gobierno formado por unos cuantos que tienen privilegios, rangos o posiciones especiales; regido por unos cuantos miembros de la élite que están por encima de la ley general; un grupo que por su nacimiento o posición es “superior a todos los demás” y que puede hacer leyes o aplicarlas a otros, pero consideran que las leyes no los afectan a ellos
.   
10. APOYA A UN GOBIERNO IDEADO Y DIRIGIDO PARA TODA LA GENTE.
Hombres y grupos perversos y sin escrúpulos pueden usurpar el poder del gobierno y usarlo para sus propios fines.
El gobierno organizado y conducido sólo para individuos y grupos interesados en sus propios fines, da a la sociedad un lapso corto de vida. Esto pone en peligro la supervivencia de todos en el país; incluso pone en peligro a aquellos que intentan hacer esto. La historia está llena de este tipo de muertes de los gobiernos.
Por lo general, la oposición a tales gobiernos sólo trae violencia.
Pero uno puede elevar la voz como advertencia cuando tales abusos se generalizan. Y no necesitamos apoyar activamente a un gobierno de ese tipo; sin hacer nada ilegal y simplemente retirando nuestra cooperación, podemos lograr que finalmente haya una reforma. Incluso mientras esto se escribe, existen en el mundo varios gobiernos que están fracasando sólo porque su pueblo está expresando su desacuerdo silencioso al simplemente no cooperar. Estos gobiernos están en riesgo: cualquier viento inoportuno de mala suerte podría acabar con ellos.
Por otra parte, en donde es obvio que un gobierno trabaja con diligencia para TODO su pueblo en vez de hacerlo para un grupo con intereses especiales o para algún dictador demente, uno debería apoyarlo al máximo.
Existe un tema llamado “gobierno”. En las escuelas, principalmente enseñan “civismo” que es sólo la forma en la que se estructura la organización actual. El verdadero tema, “gobierno” se presenta bajo diversos títulos: economía política, filosofía política, poder político, etc. Todo el tema del “gobierno” y de cómo gobernar puede ser bastante preciso, casi como una ciencia técnica. Si estamos interesados en tener un mejor gobierno, un gobierno que no cause dificultades, deberíamos sugerir que este tema se enseñara en las escuelas a una edad más temprana; también podemos aprenderlo al leer al respecto: no es un tema muy difícil si aclaras en un diccionario las palabras difíciles.
Después de todo, es el pueblo y sus líderes de opinión quienes sudan, pelean y sangran por su país. Un gobierno no puede sangrar, ni siquiera puede sonreír: es sólo una idea que tiene la gente. La persona como individuo es la que está viva: tú.
El camino a la felicidad es difícil
de transitar cuando está ensombrecido por la opresión de la tiranía. Se ha sabido que un gobierno benigno, ideado y dirigido para TODA la gente, allana el camino: cuando así
ocurre, merece apoyo.
 11. NO DAÑES A UNA PERSONA DE BUENA VOLUNTAD(1)
A pesar de la insistencia de los hombres perversos, de que todos los hombres son perversos, hay a nuestro alrededor muchos hombres buenos y también muchas mujeres buenas. Tal vez has tenido la fortuna de conocer a algunos.
De hecho, la sociedad funciona gracias a hombres y mujeres de buena voluntad. Los funcionarios, los líderes de opinión, quienes laboran en el sector privado y desempeñan su trabajo, son en su gran mayoría, personas de buena voluntad. Si no lo fueran, hace mucho que hubieran dejado de prestar sus servicios.
Es fácil atacar a estas personas: su misma decencia les impide protegerse lo necesario. Sin embargo, la supervivencia de la mayoría de los miembros de una sociedad depende de ellas.
El criminal violento, el propagandista, los medios masivos de comunicación que buscan sensacionalismo, tratan de distraer nuestra atención del hecho firme y cotidiano de que la sociedad no funcionaría en absoluto si no fuera por las personas de buena voluntad. Debido a que vigilan las calles, aconsejan a los niños, toman la temperatura, apagan incendios y hablan con sentido común y en voz baja, es posible que no nos demos cuenta de que las personas de buena voluntad son las que mantienen al mundo en marcha y al Hombre vivo sobre esta Tierra.
Sin embargo se les puede atacar y se deberían recomendar y tomar medidas rigurosas para protegerlas y evitar que se les dañe, ya que tu supervivencia y la de tu familia y tus amigos depende de ellas.
El camino a la felicidad
se sigue con mucha más facilidad cuando
apoyamos a las personas
de buena voluntad.
1. voluntad: facultad del alma con la que quiere o elige unas cosas y rechaza otras, y gobierna los actos del ser animado por ella. Tradicionalmente, “hombres de buena voluntad” significa aquellos que tienen buenas intenciones hacia sus semejantes y trabajan para ayudarlos. 
12. PROTEGE Y MEJORA TU MEDIO AMBIENTE (1).
12-1. Mantén una buena apariencia.
Algunas veces no se les ocurre a ciertos individuos, ya que no tienen que pasar los días contemplándose a sí mismos, que forman parte del escenario y la apariencia de los demás. Y algunos no se dan cuenta de que otros los juzgan basándose en su apariencia.
Aunque la ropa puede ser costosa, el jabón y otros artículos para el cuidado personal no son tan difíciles de obtener. Las técnicas a veces son difíciles de encontrar, pero pueden desarrollarse.
En algunas sociedades, cuando son bárbaras o se degradan mucho, puede incluso llegar a estar de moda tener una apariencia desagradable ante el público. De hecho, esto es un síntoma de falta de respeto por uno mismo.
Uno puede desaliñarse mucho al hacer ejercicio y trabajar. Pero esto no impide asearse después. Y, por ejemplo, algunos trabajadores europeos e ingleses mantienen un buen estilo en su apariencia aún mientras trabajan. Nos damos cuenta de que algunos de los mejores atletas se ven bien a pesar de estar empapados en sudor.
Un medio ambiente desfigurado por gente desaliñada puede tener un sutil efecto deprimente en nuestro estado de ánimo.(2)
Anima a las personas que te rodean a verse bien, felicitándolas cuando lo hagan o ayudándoles cortésmente con sus problemas cuando no lo hagan. Esto podría aumentar su respeto por sí mismos y también mejorar su estado de ánimo.
12-2. Cuida tu propia área.
Cuando la gente tiene en desorden sus posesiones y su área, ese desorden puede afectar las tuyas.
El que las personas aparentemente no sean capaces de cuidar sus propios bienes y espacios es un síntoma de que sienten que no son aceptadas y que en realidad no poseen sus propios bienes. Cuando eran jóvenes, se les “dieron” cosas con demasiadas advertencias y condiciones añadidas, o se las quitaron sus hermanos, hermanas o padres. Y es posible que no se sintieran bienvenidas.
Las posesiones, las habitaciones, los espacios de trabajo y los vehículos de estas personas muestran que en realidad no son propiedad de nadie. Peor aun, a veces se puede observar una especie de furia contra las posesiones. Su manifestación es el vandalismo: (3) la casa o el automóvil que “no tiene dueño” pronto se arruina.
Quienes construyen y tratan de dar mantenimiento a viviendas para personas de bajos recursos, a menudo se desalientan por la rapidez con que se arruinan. Los pobres, por definición, poseen poco o nada, y al ser acosados de diversas maneras, también empezarán a sentir que no son aceptados.
Pero la gente que no cuida sus posesiones y espacios, sea rica o pobre y sin importar por qué razón lo haga, puede causar desorden en quienes la rodean. Estoy seguro que puedes recordar ejemplos de esto.
Pregunta a esas personas qué es lo que realmente poseen en la vida y pregúntales si en verdad se les acepta en el lugar donde están, y recibirás algunas respuestas sorprendentes. Y también les ayudarás muchísimo.
El arte de organizar posesiones y espacios puede enseñarse. Quizá sea una idea nueva para alguien que cuando se toma y se emplea un artículo, debería volverse a poner en el mismo lugar de manera que sea posible volverlo a encontrar: algunos individuos pasan la mitad de su tiempo sólo buscando algo. Dedicar un poco de tiempo a organizarse puede compensarse por una mayor rapidez en el trabajo: no es la pérdida de tiempo que algunos creen.
Para proteger tus posesiones y espacios, haz que otros cuiden los suyos.
12-3. Ayuda a cuidar el planeta.
La idea de que compartimos el planeta y que uno puede y debe ayudar a cuidarlo, puede parecer muy grande y, para algunas personas, estar muy por encima de la realidad. Pero en la actualidad, lo que sucede en el otro lado del mundo, aunque sea tan lejos, puede ser causa de lo que sucede en tu propio hogar.
Descubrimientos recientes, realizados mediante sondas espaciales a Venus, muestran que nuestro mundo podría deteriorarse hasta un punto en que ya no pueda sustentar la vida, y esto podría suceder durante nuestra vida.
Si se talan demasiados bosques, se contaminan demasiados ríos y mares, si se ensucia la atmósfera, ese será nuestro fin. La temperatura de la superficie puede llegar a ser demasiado alta, la lluvia puede convertirse en ácido sulfúrico. Todos los seres vivos podrían morir.
Podríamos preguntarnos: “Aunque eso fuera verdad, ¿qué podría yo hacer al respecto?” Bueno, aunque sólo mostráramos desacuerdo cuando la gente hace algo que dañe al planeta, estaríamos haciendo algo al respecto. Aunque sólo tuviéramos la opinión de que simplemente no es bueno arruinar el planeta y expresáramos esa opinión, estaríamos haciendo algo.
El cuidado del planeta empieza en el jardín de nuestra casa. De allí se extiende a la zona por la que pasamos para llegar a la escuela o al trabajo. Abarca los lugares a los que vamos a comer en el campo o en vacaciones. La basura que ensucia el terreno y el agua, el incremento de matorrales muertos que provocan incendios son situaciones con las que no debemos contribuir. Por otra parte, en nuestros ratos libres podríamos hacer algo para evitarlas. Plantar un árbol puede parecer poco importante, pero es algo.
En algunos países, la gente de edad avanzada, los desempleados no sólo se sientan por ahí a desmoralizarse: se les emplea para cuidar jardines, parques y bosques; para recoger basura y añadir algo de belleza al mundo. No faltan recursos para cuidar el planeta. Por lo general se ignoran. Fue evidente que el Cuerpo Civil para la Conservación (C. C. C.) que se organizó en Estados Unidos en la década de 1930 para absorber las energías de los oficiales desempleados y de los jóvenes, fue uno de los pocos proyectos, si no el único en esa época de depresión, que creó mucha más riqueza para el estado de lo que se gastó en él. Reforestó grandes zonas y llevó a cabo otros proyectos valiosos que cuidaron esa parte del planeta que corresponde a los Estados Unidos. Vemos que el C. C. C. ya no existe. Podemos hacer algo tan simple como añadir nuestra opinión de que ese tipo de proyectos son valiosos, y apoyar a los líderes de opinión y a las organizaciones que trabajan para mejorar el medio ambiente.
No carecemos de tecnología. Pero esta y su aplicación cuestan dinero. El dinero está disponible cuando se siguen políticas económicas sensatas, políticas que no castigan a todo el mundo. Este tipo de políticas existen.
Es mucho lo que uno puede hacer para ayudar a cuidar el planeta. Empieza con la idea de que uno debe hacerlo. Progresa al sugerir a otros que deberían hacerlo.
El Hombre ha alcanzado el potencial para destruir el planeta. Se le debe impulsar para que llegue a la capacidad y a las acciones para salvarlo.
Después de todo, es sobre lo que estamos parados.
Si otros no ayudan a proteger y mejorar
el medio ambiente, el camino a la felicidad podría no tener una superficie sobre la cual viajar.

1. protege: que impide que se dañe algo; salvaguarda.
2. estado de ánimo: la actitud mental y emocional de un individuo o grupo; sensación de bienestar, voluntad de seguir adelante; un sentido de propósito
común.
3. vandalismo: la destrucción intencional y maliciosa de propiedad pública o
privada, en especial de algún objeto hermoso o artístico.
  
13. NO ROBES.
Cuando uno no respeta la propiedad de las cosas, sus propias posesiones y propiedades están en peligro.
Una persona que, por una u otra razón, no ha sido capaz de acumular posesiones con honestidad, puede aparentar que de cualquier forma nadie posee nada. ¡Pero no trates de robarle los zapatos!
Un ladrón siembra misterios en el medio ambiente: ¿qué pasó con esto? ¿qué paso con aquello? Los problemas que causa un ladrón exceden muchísimo el valor de los bienes robados.
Ante la publicidad de bienes deseables, desgarrados por la incapacidad de hacer algo verdaderamente valioso para adquirir posesiones o simplemente llevados por un impulso, los que roban se imaginan que están adquiriendo algo valioso a bajo costo. Pero ésa es la dificultad: el costo. Para el ladrón, el precio real está más allá de lo creíble. Los mayores ladrones de la historia pagaron sus botines pasando la vida en escondites miserables y en prisiones, con escasos momentos de “buena vida”. Ni siquiera una gran cantidad de bienes robados compensaría tan horrible destino.
Se reduce mucho el valor de los bienes robados: se deben esconder, siempre son una amenaza a la libertad.
Aún en los países comunistas, se envía a los ladrones a prisión.
En realidad, robar simplemente equivale a admitir que uno no se siente lo bastante capaz para tener éxito de manera honesta. O que tiene rasgos de locura. Pregúntale al ladrón cuál es la razón: es una o la otra.
No se puede viajar por el camino a la felicidad
con objetos robados.
  
14. SÉ DIGNO DE CONFIANZA.
A menos que uno pueda tener confianza en la fiabilidad de quienes le rodean, él mismo está en peligro. Cuando aquellos con quienes contamos nos decepcionan, nuestra vida puede volverse un desorden y aun nuestra supervivencia podría llegar a estar en peligro.
La confianza mutua es el material más firme para edificar las relaciones humanas. Sin ella, toda la estructura se viene abajo.
Ser digno de confianza es una cualidad muy estimada. Cuando la tenemos, se nos considera valiosos. Cuando la perdemos, la gente puede llegar a pensar que no valemos nada.
Deberíamos hacer que otras personas cercanas a nosotros exhiban esta cualidad y la adquieran. Se volverán mucho más valiosas para sí mismas y, por lo tanto, para los demás.
14-1. Cumple tu palabra una vez dada.
Cuando hacemos un compromiso, una promesa o expresamos una intención mediante un juramento, debemos cumplirlo. Si decimos que vamos a hacer algo, deberíamos cumplir. Si decimos que no lo vamos a hacer, no deberíamos hacerlo.
El respeto que tenemos por otro se basa, en gran medida, en que la persona sea capaz de cumplir su palabra o no. Por ejemplo, hasta los padres se sorprenderían al ver cuánto pierden en la opinión de sus hijos cuando no cumplen una promesa.
Confiamos y admiramos a la gente que cumple su palabra. Se considera basura a quienes no lo hacen.
Aquellos que no cumplen su palabra a menudo nunca reciben una segunda oportunidad.
Una persona que no cumple su palabra, poco tiempo después puede encontrarse embrollada y atrapada en todo tipo de “garantías” y “restricciones” y hasta se le podría impedir relacionarse normalmente con los demás. No hay un exilio personal más completo de nuestros semejantes que cuando no cumplimos con las promesas que hacemos.
Nunca deberíamos permitir que alguien prometa algo a la ligera, y deberíamos insistir en que cuando haga una promesa, la debe cumplir. Nuestra vida puede convertirse en un lío si tratamos de asociarnos con personas que no cumplen sus promesas. No es algo de poca importancia.

Se viaja por el camino a la felicidad
con mucha más facilidad
con personas en quienes podemos confiar.
  
15. CUMPLE CON TUS OBLIGACIONES(1).
Al pasar por la vida, es inevitable que contraigamos obligaciones. De hecho, nacemos con ciertas obligaciones y después tienden a acumularse. No es una idea original ni nueva que estamos en deuda con nuestros padres por habernos traído al mundo, por habernos educado. Es meritorio que nuestros padres no insistan en esto más de lo que lo hacen. Sin embargo, es una obligación: hasta el niño lo siente. Y a medida que la vida sigue su curso, se acumulan otras obligaciones hacia otras personas, hacia los amigos, hacia la sociedad e incluso hacia el mundo.
Es en extremo dañino no permitir que una persona satisfaga o pague sus obligaciones. Gran parte de la “rebeldía de los hijos” es producida por quienes se niegan a aceptar las únicas “monedas” que tiene un bebé, un niño o un joven para descargar “el peso de la obligación”: con frecuencia las sonrisas del bebé, los torpes esfuerzos de un niño por ayudar, los posibles consejos de un joven o su esfuerzo por ser un buen hijo o una buena hija pasan desapercibidos o no se aceptan; pueden estar mal dirigidos, con frecuencia están mal planteados; se desvanecen con rapidez. Cuando tales esfuerzos no logran satisfacer la enormidad de la deuda, gran cantidad de mecanismos o racionalizaciones pueden reemplazarlos: “en realidad uno no les debe nada”, “para empezar, se me debía todo a mí”, “no pedí nacer”, “mis padres o tutores no sirven para nada”, y “como sea, la vida no vale la pena”, son algunos ejemplos. Y sin embargo, las obligaciones se siguen acumulando.
El “peso de las obligaciones” puede ser una carga aplastante si la persona no puede encontrar la manera de descargar ese peso. Puede causar todo tipo de trastornos individuales o sociales. Cuando ese peso no se puede descargar, y a menudo sin saberlo, aquellos con los que la persona tiene obligaciones serán el blanco de las reacciones más inesperadas.
Uno puede ayudar a una persona que tiene el dilema de las obligaciones y las deudas que no puede pagar, con sólo repasar con ella todas las obligaciones (morales, sociales y financieras) que tiene y no ha cumplido, y buscar una manera de descargar todas las que la persona aún debe.
Deberíamos aceptar los esfuerzos de un niño o de un adulto por pagar las obligaciones no financieras que sienta que puede tener: uno debería ayudarle a encontrar una solución en la que ambas partes estén de acuerdo, para cumplir con las obligaciones financieras.Disuade a una persona de contraer más obligaciones de las que en realidad le sea posible cumplir o pagar.

Es muy difícil viajar por el camino a la felicidad cuando se tiene que  cargar con el peso de obligaciones que se nos adeudan
o que no hemos cumplido.

1. obligación: estado, hecho o condición de estar en deuda con otro por un servicio o favor especial recibido; un deber, contrato, promesa o cualquier otro requisito social, moral o legal que obliga a la persona a seguir o a evitar un cierto curso de acción; el sentimiento de estar en deuda con otro.

16. SÉ INDUSTRIOSO (1)
El trabajo no siempre es placentero.
Pero pocas personas son más infelices que las que llevan una existencia sin propósito, ociosa y aburrida: los niños se quejan con la madre si no tienen algo que hacer; es legendario el abatimiento de los desempleados, aunque cuenten con “beneficencia” (2) o el “subsidio” (3); el jubilado, sin nada más por lograr en la vida, perece a causa de su inactividad, como lo muestran las estadísticas.
Aun el turista, atraído por la agencia de viajes que le invita a descansar, le causa problemas al director del viaje, si este no lo mantiene activo.
Las penas pueden aminorarse con sólo ocuparse de algo.
El estado de ánimo se eleva a mayores alturas cuando una persona logra algo. De hecho, se puede demostrar que la producción (4) es la base de la moral.
Quienes no son industriosos, dejan caer la carga del trabajo en quienes los rodean. Ellos tienden a sobrecargarlos.
Es difícil convivir con personas ociosas. Además de deprimirnos, también pueden ser un poco peligrosas.
Una respuesta práctica es convencerlas a decidirse por alguna actividad y lograr que se dediquen a ella. Se encontrará que los beneficios más duraderos surgen del trabajo que conduce a una producción verdadera.
El camino a la felicidad es
una carretera cuando incluye
la cualidad de ser industrioso que
conduzca a una producción tangible.

1. industrioso: que se aplica con energía al estudio o al trabajo; que lleva a cabo las actividades con iniciativa y determinación; lo opuesto a quien está ocioso y sin hacer nada.
2. beneficencia: bienes o dinero que da un organismo gubernamental a la
gente necesitada o pobre.
3. subsidio: término usado en algunos países para beneficencia del gobierno.
4. producción: la acción de terminar algo, una tarea, un proyecto o un objeto que es útil o valioso, o que simplemente vale la pena hacer o tener.   


17. SÉ COMPETENTE (1).
En una era de aparatos intrincados y máquinas y vehículos de alta velocidad, nuestra supervivencia y la de nuestra familia y amigos depende en gran medida de la competencia general de los demás.
En el mercado, en las ciencias, en las humanidades y  en el gobierno, la incompetencia (2) puede amenazar la vida y el futuro de unas cuantas personas o de muchas.
Estoy seguro que puedes recordar muchos ejemplos de esto.
El Hombre siempre ha tenido un impulso por controlar su destino. La superstición, la propiciación a los dioses adecuados, las danzas rituales antes de una cacería, pueden considerarse como esfuerzos por controlar el destino, sin importar lo débiles o vanos que sean.
No fue sino hasta que él aprendió a pensar, a valorar los conocimientos y a aplicarlos con habilidad competente, que empezó a dominar su medio ambiente. Quizá el verdadero “regalo del cielo” ha sido el potencial de ser competente.
En ocupaciones y actividades comunes, el Hombre respeta la destreza y la habilidad; en un héroe o en un atleta, casi son objeto de adoración.
La prueba de la verdadera competencia es el resultado final.
El hombre sobrevive en la medida en que es competente. Perece en la medida en que es incompetente.
Estimula el logro de la competencia en cualquier ocupación que valga la pena. Felicítala y prémiala siempre que la encuentres.
Exige estándares altos de rendimiento. La prueba de una sociedad es si tú, tu familia y tus amigos pueden vivir en ella con seguridad o no.
Los ingredientes para ser competente incluyen la observación, el estudio y práctica.
17-1. Mirar.
Observa lo que ves, no lo que otro dice que estás viendo.
Lo que observas es lo que observas. Mira directamente los objetos, la vida y las personas, no los mires a través de una nube de prejuicio, una cortina de miedo o la interpretación de otros.
En lugar de discutir con los demás, hazlos ver. Se pueden penetrar las mentiras más flagrantes, se pueden exponer los mayores engaños, se pueden resolver los acertijos más intrincados, pueden ocurrir las revelaciones más extraordinarias si sólo le pides a alguien con gentileza que mire.
Cuando alguien encuentra todo casi demasiado confuso y difícil de soportar, cuando está perdiendo el juicio, sólo haz que dé un paso atrás y observe.
Por lo general, lo que encuentra es muy obvio cuando lo ve. Después podrá seguir adelante y resolver la situación. Pero si no lo observa por sí mismo, si no lo mira, puede serle un poco irreal y todas las instrucciones, órdenes y castigos del mundo no podrán resolver su confusión.
Uno puede indicar a las personas en qué dirección mirar y sugerirles que miren: las conclusiones dependen de ellos.
Un niño o adulto ve lo que ve y eso es la realidad para él.
La verdadera competencia se basa en la habilidad para observar que tiene la persona. Con eso como realidad, sólo entonces puede ser diestra y estar segura.
17-2. Aprende.
¿En alguna ocasión alguien tuvo información falsa sobre ti? ¿Esto te causó problemas?
Eso te dará una idea del caos que puede causar la información falsa.
También podrías tener información falsa sobre otros.
Separar lo falso de lo verdadero conduce a la comprensión.
Existe mucha información falsa. La fabrican personas con malas intenciones para lograr sus propósitos. Parte de ella viene de la simple ignorancia de los hechos. Y puede obstaculizar la aceptación de información verdadera.
El proceso principal del aprendizaje consiste en inspeccionar la información disponible, separando lo verdadero de lo falso, lo importante de lo que no lo es, y llegar así a conclusiones propias que se pueden aplicar. Al hacer esto, se avanza mucho en el camino a ser competente.
La prueba de cualquier “verdad” es si es verdad para ti. Si cuando recibes un conjunto de datos, aclaras cualesquiera palabras malentendidas en eso y analizas la situación, pero aún así la información no parece ser verdadera, entonces no lo es en lo que a ti respecta. Recházala. Y, si lo deseas, profundiza más y concluye cuál es la verdad para ti. Después de todo, eres quien deberá emplearla o no, quien deberá pensar o no con ella. Si aceptas a ciegas “hechos” o “verdades” sólo porque se te dice que debes aceptarlos, “hechos” y “verdades” que no te parecen verdaderos o que te parecen falsos, el resultado final puede ser desdichado. Es el callejón que lleva al basurero de la incompetencia.
Otro aspecto del aprendizaje sólo exige memorizar datos: como la ortografía de las palabras, tablas y fórmulas matemáticas, la secuencia en que se deben oprimir algunos botones. Pero aun en la simple memorización, se debe conocer el propósito del material, y cuándo y cómo emplearlo.
El proceso de aprendizaje no es sólo apilar información sobre más información. Es alcanzar una nueva comprensión y mejores maneras de hacer algo.
De hecho, los que progresan en la vida nunca dejan de estudiar y aprender. El ingeniero competente se mantiene actualizado; el buen atleta revisa continuamente los avances en su deporte; todo profesional tiene a su disposición muchos libros de texto y los consulta.
El nuevo modelo de batidora de huevos o de lavadora y el automóvil del último año, todos exigen algo de estudio y aprendizaje antes de que alguien pueda manejarlos en forma competente. Cuando esto no se hace, el resultado son accidentes en la cocina y montones de chatarra ensangrentada en las carreteras.
Es muy arrogante el que cree que ya no tiene nada que aprender en la vida. Es un individuo peligrosamente ciego el que no puede deshacerse de sus prejuicios e información falsa, y reemplazarlos con hechos y verdades que podrán ayudarlo mejor en su vida y en la de todos los demás.
Existen formas de estudiar de tal manera que uno realmente aprenda y pueda emplear lo que se aprende. En pocas palabras, debes tener un maestro y/o textos que sepan de lo que tratan; debes aclarar todas las palabras que no entiendas por completo; consultar otras referencias y/o el escenario del tema; debes encontrar la información falsa que pudieras tener: separar lo falso de lo verdadero tomando en cuenta lo que ahora consideras verdad. El resultado final será certeza y el potencial de ser competente. De hecho, puede ser una experiencia tan resplandeciente y satisfactoria como escalar una montaña peligrosa a través de zarzas, hasta llegar a la cumbre para descubrir una visión nueva de todo el amplio mundo.
Para sobrevivir, una civilización debe cuidar los hábitos y habilidades de estudio en sus escuelas. Una escuela no es un lugar donde se envía a los hijos para que no estorben durante el día. Sería un gasto extremo si sólo tuviera esa finalidad. Tampoco es un lugar donde se fabrican loros. La escuela es donde debemos aprender a estudiar y donde los jóvenes pueden prepararse para hacer frente a la realidad, aprender a manejarla competentemente y estar preparados para hacerse cargo del mundo del mañana, el mundo en que los que ahora son adultos estarán en su edad madura o en su vejez.
El criminal empedernido nunca aprendió a aprender. Repetidamente, los tribunales han tratado de enseñarle que si vuelve a cometer un crimen, regresará a prisión. La mayoría vuelve a cometer el mismo crimen y regresa a prisión. De hecho, los criminales son la causa de que se aprueben cada vez más leyes: el ciudadano decente es el que las obedece; los criminales, por definición, no lo hacen: los criminales no pueden aprender. No existen órdenes, indicaciones, castigos o coacción que puedan lograr algo en un individuo que no sabe aprender y no puede hacerlo.
Una característica del gobierno que se ha vuelto criminal (como ha sucedido algunas veces en la historia) es que sus líderes no pueden aprender: los archivos y el sentido común pueden decirles que el desastre sigue a la opresión; sin embargo se necesitó una revolución violenta para resolver esto o una Segunda Guerra Mundial para deshacerse de un Hitler y esos fueron sucesos muy desdichados para la Humanidad. Esas personas no aprendieron. Se deleitaron con información falsa. Rechazaron toda evidencia y toda verdad. Fue necesario destruirlas.
Los dementes no pueden aprender. Al ser impulsados por intenciones malignas que están ocultas, o al estar oprimidos más allá de su habilidad para razonar, los hechos, la verdad y la realidad están muy por encima de su realidad. Personifican la información falsa. En realidad no percibirán ni aprenderán o no pueden percibir ni aprender realmente.
Una multitud de problemas sociales y personales surgen de la inhabilidad para aprender o de negarse a hacerlo.
La vida de algunas personas cercanas a ti se ha descarriado porque no saben estudiar, porque no aprenden. Es probable que puedas pensar en algunos ejemplos.
Si no podemos hacer que quienes nos rodean estudien y aprendan, nuestro trabajo puede ser más difícil y excesivo, y nuestro potencial de supervivencia puede reducirse mucho.
Uno puede ayudar a otros a estudiar y aprender si tan solo pone a su alcance la información que deberían tener. Uno puede ayudar con sólo reconocer lo que han aprendido. Uno puede ayudar apreciando cualquier demostración de mayor competencia. Si lo desea, puede hacer algo más: es posible auxiliar a otros ayudándolos, sin discutir, a descartar información falsa, ayudándolos a encontrar y aclarar palabras que no hayan entendido, ayudándolos a encontrar y resolver las razones por las que no estudian ni aprenden.
Como la vida es, en su mayor parte, ensayos y errores, en lugar de reprender a quien comete un error, averigua por qué lo cometió y ve si puede aprender algo de él.
En ocasiones te podría sorprender que con sólo hacer que una persona estudie y aprenda seas capaz de desenredar su vida; estoy seguro de que puedes pensar en muchas maneras de hacerlo. Y creo que encontrarás que las mejores son las que incluyen bondad. El mundo ya es suficientemente brutal para las personas que no pueden aprender.
17-3. Practica (3).
El aprendizaje rinde frutos cuando se aplica. Por supuesto, se puede buscar la sabiduría por sí misma: existe en ella cierta belleza. Pero, a decir verdad, nunca sabremos si somos sabios o no hasta ver los resultados de tratar de aplicarla.
Cualquier actividad, habilidad o profesión, cavar zanjas, ser abogado, ser ingeniero, cocinar o lo que sea, sin importar lo bien que se haya estudiado, finalmente se enfrenta a esta prueba decisiva: ¿podemos HACERLO? Y hacerlo requiere práctica.
Los dobles de cine que no practican primero, se lastiman. También las amas de casa.
En realidad, la seguridad no es un tema popular. Debido a que normalmente va acompañada de “ten cuidado” y “ve despacio”, las personas pueden sentir que se les está limitando. Pero existe otro enfoque: si en verdad ha practicado, la habilidad y destreza de una persona serán tales que no es necesario “tener cuidado” o “ir despacio”. Sólo la práctica hace posible que la alta velocidad de movimientos sea segura.
Nuestras habilidades y destrezas deben elevarse al nivel de velocidad de la era en que vivimos, y eso se logra con la práctica.
Uno puede entrenar su cuerpo, sus ojos, sus manos y pies, hasta que, con la práctica, en cierto modo “llegan a saber”. Ya no tiene que “pensar” para encender la estufa o estacionar el automóvil: sólo lo HACE. En cualquier actividad, gran parte de lo que se considera “talento” en realidad sólo es práctica.
Si no se planea cada movimiento que se llevará a cabo para hacer algo y luego se repite una y otra vez hasta poder hacerlo sin pensar y hacerlo con velocidad y precisión, podemos preparar el escenario para tener accidentes.
Las estadísticas tienden a confirmar que la gente que ha practicado menos, tiene más accidentes.
El mismo principio se aplica a los oficios y profesiones en que se emplea ante todo la mente. El abogado que no ha practicado, practicado y practicado los procedimientos del tribunal, tal vez no ha aprendido a cambiar su enfoque mental con suficiente rapidez para hacer frente a las novedades del caso y lo pierda. Un corredor de bolsa inexperto y sin práctica, podría perder una fortuna en minutos. Un vendedor nuevo que no ha ensayado la forma de vender, puede morir de hambre por falta de ventas. ¡La respuesta correcta es practicar, practicar, practicar!
A veces uno encuentra que no puede aplicar lo que ha aprendido. De ser así, los errores se atribuyen al estudio inadecuado, al maestro o al texto. Leer las instrucciones es una cosa; a veces es algo totalmente distinto intentar aplicarlas.
En ocasiones, cuando no llegamos a ninguna parte con la práctica, es necesario deshacernos del libro y empezar desde el principio. Es lo que sucedió en el campo de las grabaciones de sonido para películas: si siguiéramos lo que dicen los textos de grabación, no lograríamos que el canto de un pájaro sonara mejor que una sirena de niebla. Es por eso que en algunas películas no se entiende lo que dicen los actores. El buen grabador de sonido tiene que descubrir todo por sí mismo para poder hacer su trabajo. Pero en ese mismo campo del cine, también sucede todo lo contrario: existen varios libros sobre iluminación que son excelentes: si se siguen con exactitud, se logra una escena muy bella.
Es lamentable, en particular en una sociedad en que la tecnología alcanza altas velocidades, que no todas las actividades se expliquen de manera adecuada en textos que se puedan entender, pero eso no debe detenernos. Cuando haya textos buenos, valóralos y estúdialos bien; cuando no, reúne los datos disponibles, estúdialos y descubre lo que falta.
Pero la teoría y la información florecen sólo cuando se aplican y se aplican con práctica.
Estamos en peligro cuando quienes nos rodean no practican sus habilidades hasta realmente poder HACERLAS. Existe una vasta diferencia entre “bastante bien” y hacerlo con la habilidad y destreza de un profesional. Ese abismo se supera con la práctica.
Haz que las personas observen, estudien, lo resuelvan y luego lo hagan. Y cuando lo hagan bien, haz que practiquen, practiquen, practiquen, hasta que lo puedan hacer como profesionales.
Existe mucho gozo en la habilidad, en la destreza y en moverse rápido: sólo puede hacerse con seguridad cuando se tiene la práctica. Tratar de vivir en un mundo de alta velocidad con personas de baja velocidad no es muy seguro.
Se viaja mejor en el camino a la felicidad
cuando se tienen compañeros competentes.
1. competente: capaz de hacer bien aquello a lo que uno se dedica; diestro; hábil para hacerlo; que está a la altura de las exigencias de las actividades.
2. incompetencia: carecer de conocimientos, destrezas o habilidades adecuados; inexperiencia; incapacidad; que se pueden cometer errores o equivocaciones importantes; torpeza.
3. practicar: ejercitar o ejecutar repetidamente para adquirir o pulir una habilidad.
  
18. RESPETA LAS CREENCIAS RELIGIOSAS DE LOS DEMÁS.
La tolerancia es una buena piedra angular sobre la cual construir las relaciones humanas. Cuando observamos la matanza y el sufrimiento que ha causado la intolerancia religiosa a lo largo de la historia del Hombre y en los tiempos modernos, podemos ver que la intolerancia es una actividad muy contraria a la supervivencia.
Tolerancia religiosa no significa que no podamos expresar nuestras creencias. Sí significa que tratar de minar o atacar la fe y las creencias religiosas de otro siempre ha sido el camino más corto a las dificultades.
Desde la época de la antigua Grecia, los filósofos han discutido sobre la naturaleza de Dios, del Hombre y del universo. Las opiniones de las autoridades van de un extremo a otro: ahora están de moda las filosofías del “mecanicismo”(1) y del "materialismo” (2)—que se remontan al Antiguo Egipto y a Grecia: tratan de afirmar que todo es materia y pasan por alto que, incluso cuando sus explicaciones de la evolución pueden parecer muy claras, todavía no excluyen factores adicionales que podrían estar en juego, y que simplemente podrían usar factores como la evolución. Son las filosofías “oficiales” de hoy y hasta se enseñan en las escuelas. Tienen fanáticos que atacan las creencias y las religiones de los demás: el resultado puede ser la intolerancia y la contienda.
Si todas las mentes más brillantes, a partir del siglo quinto a. C., o de siglos anteriores, no han podido ponerse de acuerdo en el tema de la religión o la antirreligión, se trata de una arena de combate entre las personas, de la que nos convendría quedar fuera.
En este mar de contiendas, ha emergido un brillante principio: el derecho a creer lo que uno elija.
La “fe” y las “creencias” no necesariamente se someten a la lógica: ni siquiera se puede declarar que son ilógicas. Podrían ser campos muy lejanos entre sí. Cualquier consejo que pudieras dar a otro en este tema es más seguro cuando simplemente afirma el derecho a creer lo que uno elija. Uno tiene la libertad de presentar sus creencias y tratar de que otros las acepten. Uno se pone en riesgo al intentar atacar las creencias de otros, y es un riesgo mucho mayor atacar y tratar de dañar a los demás por sus convicciones religiosas.
El hombre, desde los albores de la especie, ha encontrado gran consuelo y gozo en sus religiones. Hasta el “mecanicista” y el “materialista” de hoy en día, hablan casi como los sacerdotes de la antigüedad cuando diseminan sus dogmas.
Los hombres que carecen de fe son bastante infelices. Se les puede dar algo en qué tener fe. Pero si alguien tiene creencias religiosas, respétalas.
El camino a la felicidad puede volverse conflictivo cuando no respetamos las creencias religiosas de los demás.
1. mecanicismo: la opinión de que toda vida es únicamente materia en movimiento y que se puede explicar totalmente mediante leyes físicas. La expusieron Leucipo y Demócrito (460 a. C. a 370 a. C.) quienes pudieron haberla adquirido de la mitología egipcia. Los seguidores de esta filosofía sintieron que tenían que abandonar la religión porque no podían reducirla a sus matemáticas. Fueron atacados por intereses religiosos y ellos, a su vez, atacaron a las religiones. Robert Boyle (1627–1691) quien desarrolló la Ley de Boyle en física, lo refutó preguntando si la naturaleza podía o no tener diseños como la materia en movimiento.

2. materialismo: cualquiera de una familia de teorías metafísicas que ven el universo como si consistiera de objetos duros como piedras, muy grandes o muy pequeñas. Estas teorías buscan explicar cosas como la mente diciendo que se pueden reducir a objetos físicos o a sus movimientos. El materialismo es una idea muy antigua. Existen otras ideas.
  
 19. TRATA DE NO HACER A LOS DEMÁS LO QUE NO TE GUSTARÍA QUE TE HICIERAN A TI.
En muchas épocas, en muchos pueblos y en muchas tierras, han existido versiones de lo que comúnmente se conoce como “La Regla de Oro”(1).
Lo anterior es una redacción de ella que se relaciona con actos dañinos.
Sólo un santo podría pasar por la vida sin jamás dañar a otros. Pero sólo un criminal lastima a los que lo rodean sin pensarlo dos veces.
Sin tomar en cuenta los sentimientos de “culpa” o “vergüenza” o “remordimiento de consciencia”, que pueden ser bastante reales y dañinos, también es cierto que el daño que causamos a otros puede regresar a nosotros.
No todas las acciones dañinas son reversibles: se pueden cometer acciones contra otro que no se pueden descartar ni olvidar. El asesinato es una de estas acciones. Podemos ver cómo una severa violación de casi cualquiera de los preceptos que contiene este libro, podría volverse una acción dañina irreversible contra otro.
Arruinar la vida de otro puede destrozar la propia. La sociedad reacciona: las prisiones y los manicomios están llenos de personas que dañaron a sus semejantes. Pero existen otros castigos: ya sea que se atrape a la persona o no, cometer acciones dañinas contra otros, en especial cuando se ocultan, puede causar que la persona sufra severos cambios en sus actitudes hacia los demás y hacia sí mismo, todos ellos infelices. La felicidad y el gozo de la vida desaparecen.
Esta versión de “La Regla de Oro” también es útil como prueba. Cuando alguien persuade a otro a que la aplique, en realidad puede comprender lo que es una acción dañina. Le responde lo que es dañar. La pregunta filosófica sobre las malas acciones, la discusión sobre lo que está mal se contesta de inmediato desde un punto de vista personal: ¿no te gustaría que esto te sucediera? ¿No? Entonces debe ser una acción dañina y, desde el punto de vista de la sociedad, una mala acción. Puede despertar la consciencia social, puede permitirte distinguir lo que deberías hacer de lo que no deberías hacer.
En una época en que algunos individuos sienten que no existe restricción alguna a cometer acciones dañinas, el potencial de supervivencia del individuo se hunde a un nivel muy bajo.
Si puedes persuadir a las personas para que pongan esto en práctica, les habrás dado un precepto con el que podrán evaluar su propia vida y, para algunas, habrás abierto la puerta para que puedan reincorporarse a la raza humana.
El camino a la felicidad está cerrado para aquellos que no se restringen de cometer acciones dañinas.
1. “La Regla de Oro”: aunque los cristianos la consideran cristiana y se encuentra en el Nuevo y el Antiguo Testamento, muchas otras razas y pueblos hablaron de ella. También aparece en las Analectas de Confucio (siglos quinto y sexto a. C.) quien a su vez la citó de obras más antiguas, también se encuentra en tribus “primitivas”. De una forma u otra aparece en los antiguos trabajos de Platón, Aristóteles, Isócrates y Séneca. Por miles de años, el Hombre la ha considerado una norma de conducta ética. Sin embargo, las versiones que se dan en este libro se acaban de redactar, ya que en versiones anteriores se creía que era demasiado idealista para llevarse a la práctica. Es posible llevar a la práctica la versión que aquí se presenta.
  




20. INTENTA TRATAR A LOS DEMÁS COMO TE GUSTARÍA QUE TE TRATARAN.
Esta es una versión positiva de “La Regla de Oro”.
No te sorprendas si alguien parece resentirse cuando le dicen que “sea bueno”. Pero es posible que el resentimiento no venga de la idea de “ser bueno”: tal vez brota del hecho de que la persona tiene un malentendido de lo que eso significa.
Podríamos meternos en gran cantidad de opiniones y confusiones conflictivas sobre lo que podría ser “buena conducta”. Tal vez alguien nunca haya entendido por qué se le dio cierta calificación en “conducta” (incluso cuando el maestro sí lo haya entendido). Es posible que incluso se le haya dado información falsa al respecto o que él la haya asumido: “A los niños se les debe ver pero no escuchar”, “ser bueno es estar inactivo”.
Sin embargo, existe una forma de aclarar todo a nuestra completa satisfacción.
En todas las épocas y en la mayoría de los lugares, la Humanidad ha respetado y reverenciado ciertos valores llamados virtudes(1). Se han atribuido a los sabios, a los hombres que viven con pureza y bondad, a los santos y a los dioses. Han marcado la diferencia entre una persona bárbara y una persona culta; han marcado la diferencia entre el caos y una sociedad decente.
No se necesita en absoluto un mandato del cielo ni la búsqueda tediosa en los gruesos tomos de los filósofos para descubrir lo que es “bueno”. Puede ocurrir una revelación personal en este tema.
Casi cualquier persona podrá encontrar la respuesta.
Si pensáramos cómo nos gustaría que otros nos trataran, descubriríamos las virtudes humanas. Sólo busca la manera en que te gustaría que otros te trataran.
Es posible que, ante todo, quieras que te traten con justicia: no te gustaría que los demás mintieran sobre ti ni que te condenaran con falsedad o dureza. ¿De acuerdo?
Querrías que tus amigos y compañeros fueran leales: no te gustaría que te traicionaran.
Querrías que te trataran a la manera de un buen deportista, que no te embaucaran ni te hicieran trampa.
Querrías que las personas fueran justas al tratar contigo. Querrías que fueran honestas contigo y que no te engañaran. ¿Correcto?
Tal vez quieras que se te trate con bondad y no con crueldad.
Es posible que quieras que las personas tomen en consideración tus derechos y sentimientos.
Cuando te sintieras deprimido, tal vez te gustaría que otros te compadecieran.
Tal vez desearías que otros mostraran control de sí mismos en lugar de que te atacaran. ¿Cierto?
Si tuvieras algún defecto o imperfección, si cometieras un error, es probable que quisieras que los demás fueran tolerantes, no críticos.
Tal vez prefieras que las personas sean capaces de perdonar, en lugar de concentrarse en la censura y el castigo. ¿Correcto?
Tal vez querrías que las personas
fueran benévolas contigo, no malas ni mezquinas.
Es posible que desees que otros crean en ti, que no duden de ti siempre.
Es probable que prefieras que se te respete, y no que se te insulte.
Es posible que quieras que otros sean amables contigo y que también te traten con dignidad. ¿Verdad?
Tal vez quieras que la gente te admire.
Cuando has hecho algo por ellas, es posible que quieras que las personas te aprecien. ¿Correcto?
Es probable que quieras que sean amigables contigo.
De algunos podrías querer amor.
Y sobre todo, no querrías que estas personas sólo aparentaran estos sentimientos, querrías que sus actitudes fueran completamente reales y que actuaran con integridad.
Tal vez podrías pensar en otras virtudes. Y están los preceptos que contiene este libro. Pero sobre todo habrás encontrado un compendio de lo que llamamos las virtudes.
No se requiere de una gran imaginación para reconocer que si los demás nos trataran de este modo regularmente, nuestra vida estaría en un nivel placentero. Y es dudoso que alguien acumulara mucho rencor hacia quienes le trataran de esta manera.
Ahora bien, hay un fenómeno (2) interesante en juego en las relaciones humanas. Cuando una persona le grita a otra, esta siente el impulso de responder gritando. Casi siempre se nos trata de manera muy parecida a como tratamos a los demás: de hecho, ponemos el ejemplo de cómo se nos debería tratar. A es malo con B, por lo tanto B es malo con A. A es amistoso con B, por lo tanto B es amistoso con A. Estoy seguro de que has visto esto en acción continuamente. Jorge odia a todas las mujeres, por consiguiente, las mujeres tienden a odiar a Jorge. Carlos es rudo con todos, así que los demás tienden a actuar con rudeza hacia él, y si no se atreven a hacerlo abiertamente, es posible que en privado abriguen un impulso de actuar con mucha rudeza hacia Carlos si alguna vez tuvieran la oportunidad.
En el mundo irreal de la ficción y las películas, se ven villanos corteses con pandillas muy eficientes y héroes solitarios que en realidad son unos patanes(3). La vida real no es así: por lo general, los verdaderos villanos son personas muy rudas, y sus secuaces lo son aún más; Napoleón y Hitler fueron traicionados a diestra y siniestra por su propia gente. Los verdaderos héroes son las personas más discretas al hablar que hayas conocido y son muy corteses con sus amigos.
Cuando tenemos la suerte de conocer y hablar con los hombres y mujeres que han llegado a la cima en sus profesiones, nos impresiona la observación que a menudo se hace de que son probablemente las personas más gentiles que jamás hayas conocido. Es una de las razones de que estén en la cima: casi todas ellas intentan tratar bien a los demás. Y quienes están cerca de ellas responden intentando tratarlas bien e incluso perdonando los pocos errores que puedan cometer.
Muy bien: podemos encontrar por nosotros mismos las virtudes humanas al reconocer cómo nos gustaría que se nos tratara. Y supongo que estarás de acuerdo en que basándonos en eso podríamos resolver cualquier confusión respecto a lo que es en realidad la “buena conducta”. Dista mucho de ser inactivo, de sentarse quieto con las manos en el regazo y no decir nada. “Ser bueno” puede ser una fuerza muy viva y poderosa.
Se encuentra muy poca alegría en la solemnidad melancólica y restringida. Cuando algunas personas de épocas pasadas dieron a entender que la práctica de la virtud exigía una vida severa y deprimente, parecían dar a entender que todo placer brotaba de la maldad: nada podía estar más lejos de los hechos. ¡La alegría y el placer no surgen de la inmoralidad! ¡Al contrario! La alegría y el placer surgen sólo en los corazones honestos: las personas inmorales llevan vidas muy trágicas, llenas de sufrimiento y de dolor. Las virtudes humanas nada tienen que ver con la melancolía. Son la cara brillante de la vida misma.
¿Qué crees que pasaría si intentáramos tratar a los que nos rodean con

justicia,
lealtad,
a la manera de un buen deportista,
con imparcialidad,
honestidad,
bondad,
consideración,
compasión,
control de uno
mismo,
 tolerancia,
perdón,
benevolencia,
fe,
respeto,
amabilidad,
dignidad,
admiración,
amistad,
amor,
¿y lo hiciéramos con integridad?
Tal vez se requiera tiempo, pero, ¿no crees que muchos otros empezarían a intentar tratarnos de la misma manera?
Incluso dando margen a errores ocasionales (la noticia que nos sorprende casi haciéndonos perder los estribos, el ladrón al que tenemos que golpear en la cabeza, el imbécil que conduce con lentitud en el carril de alta velocidad cuando se nos hace tarde para llegar al trabajo) debiera ser claro que nos elevaríamos a un nuevo plano en las relaciones humanas. Nuestro potencial de supervivencia aumentaría de forma considerable. Y seguramente, la vida sería más feliz.
Uno puede influir en la conducta de quienes le rodean. Si no es que ya lo está haciendo, se puede facilitar mucho más con sólo escoger una virtud al día y especializarnos en ella durante ese día. Al hacerlo así, al final las tendrá todas.
Además del beneficio personal, podríamos ayudar aunque sea un poco a empezar una nueva era en las relaciones humanas.
El guijarro que se arroja en un estanque, puede producir ondas que llegan hasta la orilla más lejana. El camino a la felicidad
se hace mucho más brillante al
aplicar el precepto, “Intenta tratar
a los demás como te gustaría que
te trataran”.
1. virtudes: las cualidades ideales en la buena conducta humana.
2. fenómeno: hecho o evento observable.
3. patán: persona de modales rudos, torpes y sin refinamiento
 21. FLORECE Y PROSPERA.(1)(2)
A veces otros tratan de aplastarlo a uno, de minimizar sus sueños y esperanzas, su futuro y a su persona.
Poniéndonos en ridículo y por muchos otros medios, las personas malintencionadas pueden tratar de llevarnos a la ruina.
Por la razón que sea, nuestros esfuerzos por mejorar, por ser más felices en la vida, se pueden volver el blanco de ataques.
A veces es necesario encargarse de esto directamente. Pero existe una manera de resolverlo a largo plazo que rara vez falla.
¿Qué es con exactitud lo que estas personas tratan de hacernos? Tratan de empujarnos a una posición inferior.
Deben pensar que somos peligrosos para ellas en alguna forma; deben creer que si progresáramos en el mundo, eso sería una amenaza para ellas. Por eso tratan de minimizar nuestro talento y capacidad de diversas formas.
Algunos dementes incluso tienen un plan general que dice: “Si A tiene más éxito, puede ser una amenaza para mí; por lo tanto, debo hacer todo lo posible para lograr que A tenga menos éxito”. Al parecer, nunca se les ha ocurrido que sus acciones podrían convertir a A en su enemigo, aunque no lo haya sido antes. Podría decirse que esta es una forma casi segura en que estos dementes se meten en problemas; algunos lo hacen sólo por prejuicio o porque “alguien les desagrada”.
Pero, sin importar cómo traten de hacerlo, su verdadero propósito, como tal, es hacer que la persona que es su objetivo se empequeñezca y fracase en la vida.
La manera de resolver realmente esta situación y de manejar a estas personas, la manera de vencerlas es florecer y prosperar.
Ah sí, es cierto que tales personas, al ver que uno mejora su suerte, pueden ponerse frenéticas y atacar con más fuerza. Lo que hay que hacer es encargarse de ellas si uno debe hacerlo, pero no dejar de florecer y prosperar, ya que eso es lo que tales personas quisieran que hicieras.
Si floreces y prosperas cada vez más, tales personas caerán en apatía al respecto: pueden darse por vencidas completamente.
Si nuestras metas en la vida valen la pena, si las llevamos a cabo teniendo en cuenta los preceptos de este libro, si florecemos y prosperamos, con toda seguridad saldremos vencedores. Y con optimismo, sin dañar un solo cabello de sus cabezas.
Y ese es mi deseo para ti:
¡florece y prospera!
1. florecer: encontrarse en un estado de actividad y producción; expandirse en influencia; tener éxito; ir visiblemente bien.
2. prosperar: lograr el éxito económico; tener éxito en todo lo que se emprende.
   EPÍLOGO
La felicidad se encuentra en emprender actividades que valgan la pena, pero sólo existe una persona que podrá decirte con certeza lo que te hará feliz; tú mismo.
Los preceptos que se dan en este libro son en realidad los límites del camino: al violarlos, somos como el automovilista que se precipita hacia el borde; el resultado puede ser la ruina del momento, de una relación, de una vida.
Sólo tú puedes decir adónde va el camino, ya que tú estableces las metas para una hora, para una relación, para una etapa de la vida.
En ocasiones, uno puede sentirse como una hoja al viento en una calle sucia, puede sentirse como un grano de arena atorado en algún lugar. Pero nadie ha dicho que la vida sea algo ordenado y lleno de calma: no lo es. No somos una hoja raída, ni un grano de arena: podemos, en mayor o menor grado hacer un mapa del camino y seguirlo.
Podemos sentir que todo ha llegado a tal punto que es demasiado tarde para hacer algo al respecto, que nuestro camino del pasado estuvo tan mal que no tenemos la oportunidad de trazar uno futuro que sea diferente: siempre existe un punto en el camino en el que se puede trazar uno nuevo. Y tratar de seguirlo. No existe una persona viva que no pueda empezar de nuevo.
Podemos decir, sin temor a que nos contradigan, que otros pueden reírse de nosotros y tratar por diversos medios de sacarnos del camino, tentarnos a llevar una vida inmoral: tales personas lo hacen para lograr sus propios fines y si les hacemos caso, acabaremos en la tragedia y el pesar.
Claro que tendremos pérdidas ocasionales al tratar de aplicar este libro y lograr que se aplique. Simplemente deberíamos aprender de estas experiencias y seguir adelante. ¿Quién dijo que el camino no tenía baches?
Aun así, se puede viajar en él. El hecho de que las personas puedan caer no significa que no puedan volver a levantarse y seguir adelante.
Si uno respeta los límites del camino, no puede equivocarse demasiado. El verdadero entusiasmo, felicidad y alegría provienen de otras cosas, no de vidas destrozadas.
Si puedes hacer que otros sigan el camino, tendrás suficiente libertad para darte una oportunidad de descubrir qué es la verdadera felicidad.
El camino a la felicidad es una carretera de alta velocidad para quienes saben dónde se encuentran los límites.
Tú eres el conductor.

Buen viaje.


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